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Ya sabéis que la granola es uno de mis “must” en la despensa, de hecho tengo varias recetas publicadas como la granola de anacardos con cacao o la granola con semillas y canela. Me encanta porque es una opción muy nutritiva, saciante y para prepararla solo hay que mezclar los ingredientes y hornear durante alrededor de 30 minutos. Además, siempre preparo cantidades considerables y así me dura varias semanas, almacenándola en un tarro hermético de cristal.

Esta nueva receta de granola es algo peculiar porque la avena, los frutos secos y las semillas van impregnados en una masa de plátano y crema de cacahuete que, al hornear forman deliciosos pegotes crujientes…ÑAM!

INGREDIENTES (para llenar un bote grande)

  • 1/2 taza de copos de avena gruesos
  • 1/2 taza de pipas de girasol*
  • 1/2 taza de pipas de calabaza*
  • 1/2 taza de almendras*
  • 1/2 taza de semillas de lino
  • 2  plátanos maduros
  • 2 cucharadas soperas generosas de crema de cacahuete**
  • 1 cucharada sopera de miel

*Siempre crudos.

** Podemos utilizar cualquier otra crema de frutos secos o semillas.

RECETA

Precalentamos el horno a 190ºC.

Por una parte, pisamos los dos plátanos con la ayuda de un tenedor y mezclamos con la crema de cacahuete y la miel, hasta conseguir una mezcla homogénea. Por otra parte, echamos el resto de ingredientes en un cuenco y mezclamos bien con la masa húmeda.

Una vez tengamos la mezcla lista, la extendemos sobre la bandeja del horno forrada con papel y horneamos durante 20-25 minutos, hasta que veamos que se ha dorado ligeramente y ha perdido la humedad. En este momento la sacamos del horno y la dejamos enfriar. Una vez fría, solo quedará romperla en trozos y guardarla! Conforme pasan los días notaréis que queda menos crujiente y algo más blanda…pero no menos rica por eso! Veréis que maravilla combinada con yogur o leche y algo de fruta fresca!

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La avena está considerada como uno de los cereales más “top” a nivel nutricional, por su elevado contenido proteico de origen vegetal, por sus hidratos de carbono complejos que proporcionan energía de forma controlada y duradera y, por su alto contenido en fibra, que ayuda tanto a la regulación de los niveles de azúcar en sangre como a la de la síntesis de colesterol hepático. En resumidas cuentas, que viva la avena! Sin embargo su sabor en crudo no es muy atractivo, por lo que a mucha gente le cuesta incluirla en su alimentación de manera habitual.

La granola es una mezcla con una base de copos de avena mezclada con frutos secos y semillas. Así, además de proporcionarnos todos los beneficios de la avena, el resto de elementos ricos en ácidos grasos saludables nos proporciona una importante densidad energética y un plus fibra, lo que nos ayuda a funcionar durante horas y mantenernos saciados de una forma real. En este caso, también he añadido cacao puro desgrasado, que además de darle un toque delicioso aporta a la receta un buen chute de antioxidantes.

 

 

INGREDIENTES

Ingredientes secos:

  • 2 tazas de copos de avena gruesos (200 gr)
  • 1 taza de anacardos crudos (130 gr)
  • 1/3 taza pipas de calabaza crudas (50 gr)
  • 1/3 semillas de lino dorado (50 gr)
  • 2 cucharadas soperas generosas de cacao puro desgrasado
  • 1 cucharada de postre de canela en polvo

Ingredientes húmedos:

  • 3 cucharadas soperas de aceite de coco
  • 3 cucharadas soperas de sirope de arce

 

RECETA

  1. Precalentamos el horno a 160º C.
  2. Mezclamos todos los ingredientes secos en un bowl.
  3. Añadimos los ingredientes líquidos y removemos hasta que queden impregnados de forma homogénea los ingredientes secos.
  4. Colocamos la mezcla en una bandeja forrada con papel e introducimos en el horno durante 25-30 minutos hasta que se hayan dorado y secado los ingredientes. Removeremos una o dos veces durante el proceso para que los elementos se tuesten de una forma uniforme.

Ahora sólo queda dejarla enfriar, almacenarla en un bote de vidrio y ya la tenemos lista para utilizar! Dura mínimo un mes, en teoría… porque en la práctica en unos días desaparece! La podéis combinar con yogur, bebida vegetal o leche y añadir fruta fresca, véreis que vicio!

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El trigo sarraceno, a pesar de su nombre no tiene nada que ver con el trigo. Se trata de un pseudocereal muy rico a nivel nutricional puesto que contiene todos los aminoácidos esenciales (lo que permite a nuestro cuerpo sintetizar proteína completa a partir de él) y no contiene gluten por lo que resulta apto para celiacos.

En esta receta lo utilizaremos después de un proceso de activación del grano, poniéndolo a remojo con agua. Durante estas horas comienza su germinzación y por este motivo pierde antinutrientes y se reblandece, haciéndolo más digestivo y permitiendo que asimilemos mejor todos sus componentes.

 

INGREDIENTES (para 2 personas)

Para las tortitas (4-5 pequeñas):

  • 80 gr de trigo sarraceno
  • 150 ml de agua
  • pimienta negra/sal al gusto (aprox. 1/2 cucharada de postre)
  • agua para la activación

Para el salteado:

  • 200 gr de espinacas crudas
  • 10-15 tomates secos (depende del tamaño)
  • 200 gr de champiñones
  • 1 cucharada sopera de orégano
  • 1 cucharada sopera de pipas de calabaza crudas
  • 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • sal/ pimienta negra (al gusto)

Para el humus de albahaca:

  • 400 gr de garbanzos cocidos
  • 10-15 hojas de albahaca fresca
  • zumo de 1 limón (yo soy muy fan del limón y le pongo 2)
  • 1 cucharada sopera colmada de pasta de sésamo (tahini)
  • 3 cucharadas soperas de AOVE
  • 1 cucharada de postre de comino en polvo
  • 1/2 diente de ajo
  • 1/2 cucharada sopera de sal
  • 3-4 cucharadas soperas de agua.

RECETA

Esta receta consta de varios elementos. Pero veréis que en cuestión de 20 minutos lo podemos tener todo listo (previo remojo del trigo sarraceno).

En primer lugar pondremos a remojo el trigo sarraceno durante aproximadamente 5 horas. Yo lo hago colocando el trigo en un vaso y cubriendolo bien hasta arriba de agua, remuevo con una cuchara y listo.Una vez se haya activado el trigo sarraceno ya lo tendremos listo para triturar con todos los ingredientes de las tortitas y cocinar en la sartén. Pero yo recomiendo que las tortitas sea lo último que preparemos, para que continuen calentitas cuando les hinquemos el diente.

 

Empezaremos con el humus, que será tan fácil prepararlo como poner todos los ingredientes en una picadora, robot de cocina o un bowl utilizando la batidora de mano y triturar hasta conseguir la textura deseada. Empezaremos añadiendo las 3-4 cucharadas soperas de agua, pero en caso de que nos guste menos denso, añadiremos más agua o más zumo de limón.

 

A continuación prepararemos el salteado de espinacas. Para ello llevaremos a ebullición un poco de agua y acto seguido apagaremos el fuego, para dejar a remojo los tomates secos almenos 5 minutos. En este momento cortaremos los champiñones a laminas de 1cm de grosor y añadiremos a la sartén después de haber rociado la base con aceite de oliva virgen extra (AOVE), añadiendo entoces el orégano, la pimienta negra y la sal y removiendo de vez en cuando. Cuando veamos que los champiñones se han cocinado cosa que no costará más de 3-5 minutos a fuego medio, cortaremos con unas tijeras los tomates secos rehidratados, añadiremos las pipas de calabaza y continuaremos salteando durante varios minutos. Por último añadiremos las espinacas crudas y removeremos hasta que hayan perdido un poco de agua y rebajado su volumen, pero tampoco demasiado para poder beneficiarnos de todos sus nutrientes, así que con varios minutos bastará.

Por último, pasaremos a preparar las tortitas, una vez hayamos activado el trigo sarraceno y hayamos triturado bien todos los ingredientes. Calentaremos bien una sartén pequeña, echando un chorrito de AOVE, esparciendo bien con una servilleta de papel y retirando el exceso. Una vez caliente la sartén, colocaremos masa justa para que se cubra la base de la sartén. Esperaremos durante 1 minuto mínimo y cuando la tortita comienze a adoptar consistencia le daremos la vuelta con cuidado. Cocinaremos mínimo 2 minutos más por cada lado, hasta que veamos que la masa a comenzado a dorarse pero sin que lleguen a quedar demasiado hechas para poder doblarlas fácilmente. Es una masa que le cuesta…así que paciencia.

Una vez tengamos todos los ingredientes solo queda mezclarlos con arte y disfrutar! Una buena dosis de humus, y una buena ración de salteado de espinacas y…ÑAM!

No puedo decir más!

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Llevaba tiempo buscando unas galletas de avena que me convencieran tanto en la textura como en el sabor, y al final, basándome en algunas recetas, opté por crear mi propia receta de galletas de avena eligiendo alimentos básicos en mi despensa.

La avena es un cereal excelente a nivel nutricional: contiene hidratos de carbono complejos, los cuales se van absorbiendo lentamente a nivel intestinal aportando saciedad durante horas; posee un elevado contenido en fibra lo que regula tanto la absorción de glucosa y colesterol en sangre como el tránsito intestinal; es rica en proteínas, por lo que está muy recomendada en la dieta de deportistas; además, a parte de vitaminas del grupo B o minerales como el calcio y el fósforo, contiene un alcaloide llamado avenina, que tiene un efecto tonificante y equilibrador sobre el sistema nervioso.

 

Para darle un toque diferente, decidí sustituir el aceite de oliva por el aceite de coco, aportando algo de dulzura y exotismo. Éste es un excelente aliado en la cocina, puesto que posee ácidos grasos saturados de cadena media, que soportan elevadas temperaturas sin oxidarse. Además, posee propiedades antimicrobianas, ayudando al sistema inmune, y está indicado en personas con problemas digestivos. Y para endulzar he elegido el azúcar de coco y las pasas, pero ya sabéis que siempre intento endulzar lo mínimo, para acostumbrar al paladar a los sabores originales de cada ingrediente.

Esta receta es apta para veganos y personas intolerantes a los lácteos, puesto que no lleva leche de vaca ni huevos.

INGREDIENTES (14-16 galletas)

  • 200 gr de copos gruesos de avena*
  • 100 gr de harina integral (en mi caso de espelta)
  • 100 gr de nueces molidas
  • 50 gr pasas
  • 25 gr azúcar de coco **
  • 2 cucharadas de postre (cp) de canela
  • 2 cp rasas de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal rosa
  • 110 gr de aceite de coco
  • 5 cucharadas soperas de bebida de avena

*Elijo  copos de avena gruesos porque al humedecer la mezcla no pierden consistencia y la textura de las galletas queda más crujiente.

**Personalmente no me gustan los sabores demasiado dulces, pero el que lo prefiera puede aumentar hasta 50gr de azúcar.

  • POSIBLES SUSTITUCIONES:

-Ázucar de coco=ázucar integral de caña

-Bebida de avena=cualquier bebida vegetal o leche de vaca.

RECETA

  1. Precalentamos el horno a 180ºC. Mezclamos todos los ingredientes secos en un bowl y reservamos.
  2. Pesamos el aceite de coco, que a temperatura ambiente será sólido, y lo calentamos en un cazo el tiempo justo para que se haga líquido y podamos juntarlo con el resto de ingredientes.
  3. Añadimos las cucharadas de bebida de avena y removemos bien para que quede una mezcla homogénea. Podemos hacerlo con las manos, pero sin apretar en exceso para que los copos no se deshagan.
  4. Dejamos reposar durante 15-20 minutos en la nevera.
  5. Una vez reposada la mezcla, con las manos mojadas (para que no se nos peguen) hacemos bolitas y las aplastamos en la palma de la mano, apretando bien hasta que queden consistentes, intentando que haya varias pasas en cada galleta. Puesto que no es una mezcla excesivamente húmeda, tenemos que poner ganas a la hora de conseguir que se compacten las galletas, para que más tarde no se rompan. Saldrán aproximadamente 16 galletas de tamaño mediano.
  6. Las colocamos en la bandeja del horno, con papel previamente engrasado con un poco de aceite de coco (o de oliva en su defecto) y horneamos durante 15 minutos.
  7. Sacamos la bandeja del horno y dejamos enfriar las galletas en una rejilla, paso importante para que vayan perdiendo humedad y queden crujientes.

Veréis que delicia el olor del que se impregna toda la casa al cocinar con aceite de coco! Son perfectas para el desayuno o como tentempié para conseguir energía real y duradera, a la vez que disfrutamos de cada bocado.

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Este es el claro ejemplo de que podemos prescindir de muchos de los elementos que normalmente se utilizan en repostería obteniendo un resultado realmente delicioso! Prometo que al probarlo no echareis nada de menos! Además, cada uno de los alimentos que lo forman, aportan numerosas propiedades que lo hacen increíble también a nivel nutricional.

Se trata de un pastel vegano, por tanto libre de lácteos y de huevo, sin azúcares refinados y sin gluten. ¿Y cómo conseguimos esto? Pues mezclando todo tipo de alimentos reales, aportando su sabor, textura, y dulzura natural, que nuestro cuerpo y nuestra salud agradecerán a cada bocado que peguemos.El boniato aporta toda su cremosidad y dulzura a la vez que fibra, calcio, potasio y Vitamina C.  Además, posee un elevado contenido de Vit A y carotenos que lo convierte en un alimento con una potente capacidad antioxidante. Hablando de antioxidantes, en esta receta también encontramos el cacao, uno de los alimentos con mayor poder antioxidante, y para aprovechar al máximo consumiremos en su estado más puro (100%), aportando así un sabor irresistible para los más chocolateros.IMG_0066

Otro elemento fundamental del pastel son los dátiles, que destacan por ser un fruto tan nutritivo como energético. Así,  proporcionarán a la mezcla su especial dulzura, a la vez que una gran variedad de minerales (como es el hierro y el magnesio) y vitaminas (principalmente del grupo B y A), añadiendo consistencia por su alto contenido en fibra. Y para finalizar con el toque dulce, añadiremos el sirope de arce puro, rico en antioxidantes y minerales como el manganeso, que contribuye al metabolismo energético natural.

En este caso, utilizaremos harina de trigo sarraceno que, a pesar de su nombre, no es un cereal ni está emparentado con el trigo. Se trata de una semilla y, además de ser apta para celiacos (libre de gluten), aporta hidratos complejos con carga glucémica muy baja, todos los aminoácidos esenciales (necesarios para la síntesis de proteínas en nuestro organismo) , minerales, vitaminas y fibra, entre otros. Complementaremos este tipo de harina con almendra molida con sus ácidos grasos cardiosaludables y un plus de proteínas de origen vegetal para esta deliciosa receta.

Para que se pareciese al tradicional “brownie” de chocolate, he añadido nueces tanto a la masa como por encima, pero si lo preferís podéis prescindir de ellas perfectamente.

INGREDIENTES:

2 boniatos grandes (aprox 1,25 kg en crudo)

250-300 gr de dátiles

100 gr harina de trigo sarraceno

60 gr de almendra molida (harina de almendra)

100 gr de nueces (opcional)

4 cucharadas soperas (CS) de cacao puro desgrasado

3 CS de sirope de arce

1 cucharada de postre de canela

1 pizca de sal rosa

RECETA:

Precalentamos el horno a 180 ºC.

Para comenzar pelaremos el boniato y lo cortaremos a trozos, para cocinarlo al vapor durante aproximadamente 20-30 minutos, hasta que quede totalmente blando y cremoso. Mientras podemos ir preparando el resto de ingredientes.

Por otra parte, quitaremos el hueso a los dátiles, y los meteremos en una picadora hasta que quede formen una bola cremosa fácil de mezclar con el resto de ingredientes. Si no tenéis un robot de cocina, que sería lo ideal, podéis triturarlos en una pequeña picadora, pero en grupos de 4 aprox., para no quemar el aparato, puesto que cuesta triturarlos. Yo recomiendo la variedad Medjoul (aproximadamente 12-14 dátiles), que a pesar de que son más caros, desde mi punto de vista son los que mejor se adaptan a la repostería, por su textura y sabor. Además, muchos de los dátiles que  venden en los supermercados llevan conservantes e incluso glucosa añadida, por lo que fijaos bien en los ingredientes cuando vayáis a comprarlos.

IMG_0079Si tenemos un procesador de alimentos o robot de cocina podemos mezclar todo a la vez junto con el resto de ingredientes (excepto las nueces) hasta formar una masa homogénea. Si no es el caso, podemos ir añadiendo los ingredientes poco a poco, y mezclando con la ayuda de una batidora de mano, habiendo triturado los dátiles previamente en la picadora. Cuando lo tengamos listo quedará una consistencia parecida a la de la foto. Trocearemos las nueces con la mano, y añadiremos la mitad a la mezcla, reservando la otra mitad para decorar el pastel una vez cocinado.

Mezclaremos todo bien y extenderemos sobre un recipiente forrado con papel de horno. El mío es rectangular de 22×28 cm. Cuesta extender la masa, pero con la ayuda de una espátula de silicona o pala de madera, acabará acoplando perfectamente.

Metemos el recipiente en el horno durante aproximadamente 30 minutos, hasta que pinchemos con un tenedor y salga totalmente seco. Tampoco hay que alargar mucho tiempo el horneado, porque el cacao tiende a amargar si se cocina demasiado.

Sacamos del horno, dejamos enfriar, espolvoreamos con canela y añadimos el resto de nueces troceadas por encima y… LISTO!

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Ya vereis como es una receta que no falla! Es un éxito total en todo tipo de celebraciones porque es imposible resistirse a su esencia natural!

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