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Aunque adoro las ensaladas y puedo comerlas en cualquier época del año, tengo que reconocer que cuando hace un frío importante apetecen mucho más platos calientes que nos ayuden a regular la temperatura. Por eso, esta ensalada caliente es una opción perfecta para esta época del año.

Es una receta llena de ingredientes muy nutritivos como la quinoa y el kale . Y además, tiene un aliño muy especial, que no puede estar más alejado de lo que serían las típicas salsas que venden en el supermercado llenas de azúcar y de aceites refinados. La salsa de esta receta está preparada con tahini o pasta de sésamo, ideal para que podamos absorber sus ácidos grasos (omega 3 y 6) y su gran contenido en calcio.

Dicho esto, os dejo aquí la receta que veréis no tiene ningún tipo de misterio, si no que es la combinación de todos sus ingredientes la que la hace tan deliciosa!

INGREDIENTES (para 1 persona)

Para la ensalada:

  • 3-4 zanahorias finas (si son gruesas podéis cortarlas por la mitad longitudinalmente)
  • 100 gr de kale
  • una ración de quinoa cocida (80 gr aprox. o 3 cucharadas soperas generosas)*
  • 1 cucharada sopera (CS) de pipa de calabaza cruda
  • 1 CS de pipa de girasol cruda
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • pimienta negra/sal

Para el aliño:

  • 1 CS de pasta de sésamo o tahini
  • zumo de medio limón
  • agua
  • 1/4 cucharadita de pimentón dulce
  • sal/pimienta negra

*Para dos raciones de quinoa cocida deberéis cocinar aproximadamente media taza de quinoa cruda.

RECETA

En primer lugar precalentamos el horno a 200ºC. Lavamos bien las zanahorias y si no son ecológicas las pelamos. Si no son finas las cortamos a tiras de 1-2 cm de grosor longitudinalmente y aliñamos con AOVE, pimienta negra y sal. Asamos en el horno durante aproximadamente 30 minutos.

Por otra parte cocinamos la quinoa. Podemos cocerla previamente y guardarla en la nevera durante 3-4 días. Enjuagamos la quinoa con agua fría y cocinamos 2 partes y media de agua por una de quinoa, añadiendo una pizca de sal. A mí me gusta calentar previamente el aceite de oliva y añadir varios ajos, la quinoa y la sal, y una vez ha empezado a “chispear” y a desprender olor, entonces añado el agua. En el momento en que empieza a hervir, bajamos el fuego al mínimo y ponemos la tapa de la sartén, hasta que la quinoa haya absorbido todo el agua.

Mientras podemos preparar el aliño y parte de la ensalada caliente. Simplemente debemos mezclar en un cuenco con la ayuda de una cuchara todos los ingredientes. Podemos empezar con 3-4 cucharadas soperas de agua e ir añadiendo más agua o más limón hasta obtener la textura deseada. Existen texturas de tahini diferentes, así que las cantidades y el resultado final dependerá un poco del que utilice cada uno. Tiene que quedar una especie de crema pero ligera, pero sin llegar a ser demasiado líquida.

Para la ensalada caliente cortamos el kale a tiras de 1-2 cm (omitimos este paso si lo hemos comprado troceado) y si las hojas son muy grandes podemos eliminar el tallo central. Calentamos en una sartén 1-2 cucharadas de AOVE junto con el pimentón, las semillas y la pimienta negra/sal durante varios minutos a fuego medio. A continuación añadimos el kale y la quinoa si la tenemos ya cocida, si no la podemos añadir en último lugar cuando se haya cocido. Cocinamos alrededor de 5 minutos más a fuego medio alto, moviendo con una pala, hasta que vemos que el kale empieza a dorarse y ha adoptado un color verde intenso. A mí personalmente me gusta el kale prácticamente crudo, al dente, porque además así conserva mejor sus nutrientes. Pero si lo consideráis, podéis cocinarlo unos minutos más hasta que haya ablandado un poco más.

Una vez tengamos todos los ingredientes de la ensalada solo quedará poner las zanahorias asadas por encima, añadir el aliño de tahini… y disfrutar!

Yo la he preparado con zanahorias y quinoa que tenía en la nevera, previamente cocinadas en mi sesión de batchcooking de la semana, así que en 5-10 minutos ya tenía el plato listo!

 

Cuando ya tengamos la quinoa cocida podemos pasar a preparar la ensalada caliente. Para ello debemos

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La protagonista de esta receta es indudablemente la alcachofa, una hortaliza olvidada por algunos por el trabajo que requiere prepararla en la cocina, pero que merece la pena por disfrutar del delicioso manjar que esconde debajo de sus hojas carnosas!

La alcachofa tiene un gran poder alcalinizante gracias a su riqueza en minerales como el calcio, magnesio y el potasio, a su alto contenido en fibra y a sus vitaminas. Favorece las funciones hepática y renal, ayudando a detoxificar el organismo, además de tener una acción hipoglucemiante, por lo que es adecuada para diabéticos.

 

Dedico esta receta a las chicas de Lemon’s Secrets, que fueron las que me propusieron elaborar una receta con la alcachofa como ingrediente principal, así que me puse manos a la obra y, el resultado es una mezcla de alimentos que adoro tanto por su valor nutritivo como por su sabor. Os recomiendo que paséis por su blog (pinchando aquí), ya que son unas defensoras incansables de la alimentación saludable y sostenible y, en él recogen muchísima información que seguro os interesará.

Como guarnición he elegido la quinoa, un pseudocereal libre de gluten, rico en hidratos de carbono complejos y con un elevado contenido en fibra, saciándonos y proporcionándonos energía duradera. Además, constituye una de las fuentes más importantes de proteína de origen vegetal al contener todos los aminoácidos esenciales.

En cuanto al aliño, el tahini (pasta de sésamo triturado) nos aporta una buena fuente de ácidos grasos esenciales a la vez que añade un extra de calcio a la receta y, el limón aporta su incríble poder antioxidante, gracias a su elevado contenido en Vitamina C.

INGREDIENTES (para 2 personas)

  • 2 dientes de ajo troceados
  • 12-15 tomates secos (aprox. 40gr)
  • 6 alcachofas grandes (aprox 1kg antes de prepararlas)
  • 150 gr de quinoa

*Para el aliño:

  • 2 cucharadas soperas (CS) rasas de tahini
  • 2 CS agua
  • 3-4 CS limón
  • una pizca de pimentón picante
  • una pizca de sal

RECETA

  1. Para preparar las alcachofas tendremos que limpiarlas porque los que nos interesa en este caso es el corazón de la mismaPrimero haremos un corte al tallo y otro a las puntas de las hojas (como se aprecia en la foto), y entonces eliminaremos las hojas más externas para quedarnos sólo con las hojas centrales que son las más tiernas. A continuación cortaremos el corazón en gajos, en más o menos 6 partes cada una. Hay gente que elimina los pelillos de la parte central, pero yo me salto este paso porque al cocinarlas prácticamente ni se aprecian. Las alcachofas se oxida muy rápidamente, por lo que conforme vamos cortándolas, las vamos poniendo a remojo en un cuenco con agua, el jugo de medio limón y una pizca de sal.
  2. Haremos un sofrito con los dos dientes de ajo troceados, las alcachofas y un chorro de aceite de oliva virgen extra, y removeremos durante un minuto aproximadamente a fuego medio. A continuación añadiremos un vaso de agua, sal al gusto y los tomates secos cortados en mitades, y dejaremos que se rehogue la mezcla a fuego lento con tapa durante 15-20 minutos. Cuando estén listas veremos que han quedado totalmente tiernas.
  3. Mientras se cocinan las alcachofas prepararemos la quinoa. Primero la lavaremos en un colador grande de malla fina con agua fría, para eliminar la saponina que contiene que le confiere un sabor amargo. A continuación cubriremos la base de la sartén con aceite de oliva virgen extra y echaremos la quinoa. Cocinaremos durante un minuto para que se impregne con el aceite de oliva y, cuando veamos que empieza a desprender su delicioso olor añadiremos el agua y salaremos al gusto. Tendremos que añadir dos partes de agua por una de quinoa y cocinar a fuego muy lento (el mínimo para que hierva) hasta que se haya absorbido el agua (aproximadamente 15 minutos). Conforme vaya estando lista veremos que las semillas se van abriendo liberando el germen de su interior.
  4. Por último solo quedará preparar la salsa para el aliño. Para ello sólo tendremos que mezclar todos los ingredientes e ir removiendo lentamente hasta que se integren. El resultado dependerá del espesor del tahini que utilicéis, de lo espesa que prefiráis la salsa o de lo mucho que os guste el limón o el pimentón picante, así que podéis ir añadiendo al gusto más cantidad hasta conseguir vuestra combinación perfecta. Si preferís, podéis sustituir el pimentón picante por el dulce.

 

Una vez tengamos todo los componentes de nuestra receta listos, sólo tendremos que combinarlos en un plato y disfrutarlos. ¡Veréis que deliciosa la mezcla de las alcachofas y los tomates secos con la salsa de tahini y limón!

 

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