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Con el tiempo he aprendido a cocinar algunas verduras de diferentes formas: salteadas, al vapor, al horno, escaldadas… de forma que pueda disfrutarlas y no aburrirme de ellas. En este sentido, creo que la coliflor es una de las verduras que más cuesta introducir en su dieta a la gente, porque simplemente al vapor o cocida, puede resultar algo insípida o aburrida.

¡Si probáis esta receta ya veréis que hasta los más reacios a su sabor, acabáis adorándola! ¡Y en cuestión de 30 minutos la tendréis lista!

INGREDIENTES

  • 1 coliflor (aproximadamente 1kg)

Para la salsa:

  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada sopera de tahini (pasta de sésamo)
  • zumo de 1/2 limón
  • 3 cucharadas soperas de agua
  • 1/2 cucharada de postre (cp) de pimentón dulce
  • 1/2 cp de cúrcuma en polvo
  • 1/2 cp sal
  • opcional: pimienta negra

RECETA

Ponemos el horno a precalentar a 180ºC.

Mezclamos todos los ingredientes de la salsa con una batidora de mano hasta obtener una salsa homogénea sin grumos. Habiendo lavado la coliflor y separado en floretes, mezclamos en un cuenco con la salsa hasta que quede bien impregnada. También podemos aprovechar y mezclar directamente sobre la bandeja de horno con papel vegetal. En este momento de forma opcional, podemos espolvorear con un poco de pimienta negra si lo deseamos.

A continuación, introducimos en el horno un total de 35 minutos. Durante los últimos 15 minutos de horneado recomiendo tapar con papel de aluminio, así evitaremos que la coliflor se dore en exceso y ayudaremos a que el propio vapor que desprenda la coliflor termine de ablandarla. Por último, sacamos del horno y dejamos enfriar un rato tapada con el papel de plata.

Una vez se haya enfriado, podemos guardarla en la nevera durante 4-5 días y utilizarla de guarnición o combinarla en infinidad de platos.

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Cuando es época de calabaza, suelo asar una calabaza a la semana y guardarla en la nevera para utilizarla en cualquier plato a cualquier hora del día. Por esto, paso parte del otoño y del invierno reinventando la calabaza en innumerables recetas. En este caso he preparado unas galletas en las que parte de la masa es calabaza asada y, para no añadir azúcar he utilizado dátiles triturados para endulzar. Además, la receta también incluye copos de avena y almendra molida, lo que le aporta hidratos de carbono complejos y una cantidad importante de fibra y ácidos grasos saludables, lo que conseguirá que asimilemos su energía de una manera mantenida en el tiempo y así nos saciemos durante más tiempo… lo que se traduce en un snack o tentempié perfecto!

INGREDIENTES (10-12 galletas)

Ingredientes húmedos:

  • 150 gr de dátiles tiernos deshuesados (15 dátiles en rama o 6-7 dátiles medjoul)*
  • 200 gr de calabaza asada
  • 120 ml de bebida vegetal (yo he utilizado de soja, siempre sin azúcar añadida!)
  • opcional: 1 cucharada sopera de aceite de coco

Ingredientes húmedos:

  • 100 gr de copos finos de avena
  • 90 gr de almendra molida
  • 1 cucharada de postre (cp) de levadura de repostería
  • 2 cp de canela molida
  • 1/2 cp de jengibre en polvo
  • 1/4 cp de nuez moscada en polvo
  • 1 pizca de sal

*Para que los dátiles se trituren bien deben estar bastante tiernos. Si no lo están, podemos ponerlos a remojo en agua templada una hora antes y escurrir antes de utilizar.

RECETA

Para empezar precalentamos el horno a 165ºC.

En primer lugar, preparamos una pasta con los ingredientes húmedos. Para ello los trituraremos con una batidora o procesador de alimentos hasta conseguir una masa homogénea sin grumos, comprobando que no quedan trozos grandes de dátil sin triturar.

Por otra parte, mezclamos bien todos los ingredientes secos en un cuenco. Una vez tengamos la pasta de dátiles y calabaza, la añadimos al cuenco con los ingredientes secos y mezclamos con la ayuda de una pala hasta obtener una pasta homogénea que podremos amasar con las manos. Esta masa la dejaremos reposar 10 minutos en la nevera, para que los copos de avena absorban parte de la humedad de la masa y se hinchen, mejorando la consistencia.

Por último solo quedará hacer 10-12 bolitas que quepan en la palma de la mano y colocarlas en una bandeja de horno con papel vegetal, aplastándolas ligeramente para darles forma de galleta. Yo las he espolvoreado con semillas de amapola, pero podéis hacerlo con un poco de canela en polvo o con almendras o pipas de calabaza troceadas con el cuchillo. En 12-15 minutos en el horno estarán listas!

Una vez horneadas, las dejamos enfriar en una rejilla durante mínimo media hora, veréis que al principio están blanditas y conforme se enfrían van endureciéndose. ¡Ahora solo queda disfrutarlas o guardarlas en la nevera para consumir durante los 3-4 días siguientes!

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Cuando es época de calabaza, rara vez cuando enciendo el horno no meto una a asar para utilizar a cualquier hora del día durante toda la semana: en el desayuno con una buena dosis de crema de almendra, en una crema de verduras calentita para cenar o en la comida junto con unos garbanzos especiados y un poco de verde.

Esta mañana he abierto la nevera y he visto la calabaza asada pidiendo a gritos que la utilizase, así que me he animado a utilizarla de una forma distinta…en un delicioso bizcocho de calabaza! Y como soy una loca de las especias y a la calabaza le quedan taaaaaan bien, pues allá que me he aventurado y he empezado a meclar todas las que consideraba que le podían quedar bien: canela, jengibre molido, nuez moscada, clavo en polvo… y he tenido que frenarme antes de poner toda la colección del especiero!

Para endulzar he utilizado el sirope de arce, porque he pensado que el toque que le da a caramelo podría formar una combinación rica rica, y así ha sido! Pero podéis sustituirlo sin problema por miel o panela. Mi paladar está acostumbrado a las cosas poco dulces, por lo que tiendo a poner la cantidad de endulzante justa para poder apreciar cada ingrediente del bizcocho sin que quede demasiado dulce. Además, en este caso al llevar una combinación tan potente de especias he preferido que fueran las protagonistas, pero sin problema podéis probar la masa antes de meterla en el horno y rectificar si queréis un resultado más dulce.

INGREDIENTES

Ingredientes húmedos:

  • 80 ml de sirope de arce (1/3 taza)(*opción alternativa)
  • 80 ml de aceite de oliva virgen extra (1/3 taza)
  • 2 huevos ecológicos (*opción alternativa)
  • 1 cucharada de postre (cp) de esencia de vainilla
  • 225 gr de calabaza asada (1 taza)
  • 60 ml de bebida de soja (o cualquier bebida vegetal/leche)(1/4 taza)

Ingredientes secos:

  • 150 gr de harina integral de espelta (1+1/3 taza)
  • 1 cucharada sopera (CS) de canela molida
  • 1 cp de jengibre molido
  • 1/2 cp de nuez moscada molida
  • 1/2 cp clavo en polvo
  • 1 cp esencia de vainilla
  • 1 cp de bicarbonato sódico
  • 1/2 cp de sal sin refinar

Para alegrar el bizcocho:

  • 50 gr de nueces

*Sustituciones:

  • 80 ml de sirope de arce=80 ml de miel= 65 gr panela+70 ml bebida vegetal o leche
  • 2 huevos= 2 CS de semillas de chía molidas+ 6 CS de agua (mezclamos previamente y dejamos reposar 5 minutos antes de añadir)

RECETA

En primer lugar, mezclamos los ingredientes húmedos con una batidora o robot de cocina, para que quede una mezcla ligera y homogénea y consigamos triturar bien la calabaza.

En un cuenco aparte, añadimos todos los ingredientes secos (la harina, las especias, el bicarbonato y la sal) y mezclamos bien. A continuación, vamos integrando con ayuda de una espátula la mezcla de ingredientes  hasta conseguir una masa homogénea y entonces, añadimos las nueces previamente troceadas con las manos y removemos un poco más.

Por último, introducimos la masa en un recipiente de horno rectangular ( 25×12 cm o similar) previamente forrado con papel vegetal y metemos en el horno precalentado a 170ºC. Horneamos el bizcocho a esta temperatura durante 50-60 minutos, hasta que introduzcamos un cuchillo o una varilla y salgan limpios. Tenéis que tener paciencia, que la masa irá subiendo muy poco a poco, pero veréis que rico y esponjoso queda al final! Una vez lo saquemos del horno, lo dejamos reposar dentro del molde durante 15 minutos y por último, lo transferimos a una rejilla para que termine de enfriarse durante mínimo 1 hora antes de comerlo.

Lo podemos conservar en la nevera durante 2-3 días y calentar un poquito en el grill de la tostadora antes de comer. Yo lo he acompañado con una mermelada cruda de frambuesas y semillas de chía que preparé el otro día y ¡no veáis qué delicia!

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