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Cuando es época de calabaza, suelo asar una calabaza a la semana y guardarla en la nevera para utilizarla en cualquier plato a cualquier hora del día. Por esto, paso parte del otoño y del invierno reinventando la calabaza en innumerables recetas. En este caso he preparado unas galletas en las que parte de la masa es calabaza asada y, para no añadir azúcar he utilizado dátiles triturados para endulzar. Además, la receta también incluye copos de avena y almendra molida, lo que le aporta hidratos de carbono complejos y una cantidad importante de fibra y ácidos grasos saludables, lo que conseguirá que asimilemos su energía de una manera mantenida en el tiempo y así nos saciemos durante más tiempo… lo que se traduce en un snack o tentempié perfecto!

INGREDIENTES (10-12 galletas)

Ingredientes húmedos:

  • 150 gr de dátiles tiernos deshuesados (15 dátiles en rama o 6-7 dátiles medjoul)*
  • 200 gr de calabaza asada
  • 120 ml de bebida vegetal (yo he utilizado de soja, siempre sin azúcar añadida!)
  • opcional: 1 cucharada sopera de aceite de coco

Ingredientes húmedos:

  • 100 gr de copos finos de avena
  • 90 gr de almendra molida
  • 1 cucharada de postre (cp) de levadura de repostería
  • 2 cp de canela molida
  • 1/2 cp de jengibre en polvo
  • 1/4 cp de nuez moscada en polvo
  • 1 pizca de sal

*Para que los dátiles se trituren bien deben estar bastante tiernos. Si no lo están, podemos ponerlos a remojo en agua templada una hora antes y escurrir antes de utilizar.

RECETA

Para empezar precalentamos el horno a 165ºC.

En primer lugar, preparamos una pasta con los ingredientes húmedos. Para ello los trituraremos con una batidora o procesador de alimentos hasta conseguir una masa homogénea sin grumos, comprobando que no quedan trozos grandes de dátil sin triturar.

Por otra parte, mezclamos bien todos los ingredientes secos en un cuenco. Una vez tengamos la pasta de dátiles y calabaza, la añadimos al cuenco con los ingredientes secos y mezclamos con la ayuda de una pala hasta obtener una pasta homogénea que podremos amasar con las manos. Esta masa la dejaremos reposar 10 minutos en la nevera, para que los copos de avena absorban parte de la humedad de la masa y se hinchen, mejorando la consistencia.

Por último solo quedará hacer 10-12 bolitas que quepan en la palma de la mano y colocarlas en una bandeja de horno con papel vegetal, aplastándolas ligeramente para darles forma de galleta. Yo las he espolvoreado con semillas de amapola, pero podéis hacerlo con un poco de canela en polvo o con almendras o pipas de calabaza troceadas con el cuchillo. En 12-15 minutos en el horno estarán listas!

Una vez horneadas, las dejamos enfriar en una rejilla durante mínimo media hora, veréis que al principio están blanditas y conforme se enfrían van endureciéndose. ¡Ahora solo queda disfrutarlas o guardarlas en la nevera para consumir durante los 3-4 días siguientes!

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Llevaba tiempo buscando unas galletas de avena que me convencieran tanto en la textura como en el sabor, y al final, basándome en algunas recetas, opté por crear mi propia receta de galletas de avena eligiendo alimentos básicos en mi despensa.

La avena es un cereal excelente a nivel nutricional: contiene hidratos de carbono complejos, los cuales se van absorbiendo lentamente a nivel intestinal aportando saciedad durante horas; posee un elevado contenido en fibra lo que regula tanto la absorción de glucosa y colesterol en sangre como el tránsito intestinal; es rica en proteínas, por lo que está muy recomendada en la dieta de deportistas; además, a parte de vitaminas del grupo B o minerales como el calcio y el fósforo, contiene un alcaloide llamado avenina, que tiene un efecto tonificante y equilibrador sobre el sistema nervioso.

 

Para darle un toque diferente, decidí sustituir el aceite de oliva por el aceite de coco, aportando algo de dulzura y exotismo. Éste es un excelente aliado en la cocina, puesto que posee ácidos grasos saturados de cadena media, que soportan elevadas temperaturas sin oxidarse. Además, posee propiedades antimicrobianas, ayudando al sistema inmune, y está indicado en personas con problemas digestivos. Y para endulzar he elegido el azúcar de coco y las pasas, pero ya sabéis que siempre intento endulzar lo mínimo, para acostumbrar al paladar a los sabores originales de cada ingrediente.

Esta receta es apta para veganos y personas intolerantes a los lácteos, puesto que no lleva leche de vaca ni huevos.

INGREDIENTES (14-16 galletas)

  • 200 gr de copos gruesos de avena*
  • 100 gr de harina integral (en mi caso de espelta)
  • 100 gr de nueces molidas
  • 50 gr pasas
  • 25 gr azúcar de coco **
  • 2 cucharadas de postre (cp) de canela
  • 2 cp rasas de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal rosa
  • 110 gr de aceite de coco
  • 5 cucharadas soperas de bebida de avena

*Elijo  copos de avena gruesos porque al humedecer la mezcla no pierden consistencia y la textura de las galletas queda más crujiente.

**Personalmente no me gustan los sabores demasiado dulces, pero el que lo prefiera puede aumentar hasta 50gr de azúcar.

  • POSIBLES SUSTITUCIONES:

-Ázucar de coco=ázucar integral de caña

-Bebida de avena=cualquier bebida vegetal o leche de vaca.

RECETA

  1. Precalentamos el horno a 180ºC. Mezclamos todos los ingredientes secos en un bowl y reservamos.
  2. Pesamos el aceite de coco, que a temperatura ambiente será sólido, y lo calentamos en un cazo el tiempo justo para que se haga líquido y podamos juntarlo con el resto de ingredientes.
  3. Añadimos las cucharadas de bebida de avena y removemos bien para que quede una mezcla homogénea. Podemos hacerlo con las manos, pero sin apretar en exceso para que los copos no se deshagan.
  4. Dejamos reposar durante 15-20 minutos en la nevera.
  5. Una vez reposada la mezcla, con las manos mojadas (para que no se nos peguen) hacemos bolitas y las aplastamos en la palma de la mano, apretando bien hasta que queden consistentes, intentando que haya varias pasas en cada galleta. Puesto que no es una mezcla excesivamente húmeda, tenemos que poner ganas a la hora de conseguir que se compacten las galletas, para que más tarde no se rompan. Saldrán aproximadamente 16 galletas de tamaño mediano.
  6. Las colocamos en la bandeja del horno, con papel previamente engrasado con un poco de aceite de coco (o de oliva en su defecto) y horneamos durante 15 minutos.
  7. Sacamos la bandeja del horno y dejamos enfriar las galletas en una rejilla, paso importante para que vayan perdiendo humedad y queden crujientes.

Veréis que delicia el olor del que se impregna toda la casa al cocinar con aceite de coco! Son perfectas para el desayuno o como tentempié para conseguir energía real y duradera, a la vez que disfrutamos de cada bocado.

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