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Llevaba tiempo buscando unas galletas de avena que me convencieran tanto en la textura como en el sabor, y al final, basándome en algunas recetas, opté por crear mi propia receta de galletas de avena eligiendo alimentos básicos en mi despensa.

La avena es un cereal excelente a nivel nutricional: contiene hidratos de carbono complejos, los cuales se van absorbiendo lentamente a nivel intestinal aportando saciedad durante horas; posee un elevado contenido en fibra lo que regula tanto la absorción de glucosa y colesterol en sangre como el tránsito intestinal; es rica en proteínas, por lo que está muy recomendada en la dieta de deportistas; además, a parte de vitaminas del grupo B o minerales como el calcio y el fósforo, contiene un alcaloide llamado avenina, que tiene un efecto tonificante y equilibrador sobre el sistema nervioso.

 

Para darle un toque diferente, decidí sustituir el aceite de oliva por el aceite de coco, aportando algo de dulzura y exotismo. Éste es un excelente aliado en la cocina, puesto que posee ácidos grasos saturados de cadena media, que soportan elevadas temperaturas sin oxidarse. Además, posee propiedades antimicrobianas, ayudando al sistema inmune, y está indicado en personas con problemas digestivos. Y para endulzar he elegido el azúcar de coco y las pasas, pero ya sabéis que siempre intento endulzar lo mínimo, para acostumbrar al paladar a los sabores originales de cada ingrediente.

Esta receta es apta para veganos y personas intolerantes a los lácteos, puesto que no lleva leche de vaca ni huevos.

INGREDIENTES (14-16 galletas)

  • 200 gr de copos gruesos de avena*
  • 100 gr de harina integral (en mi caso de espelta)
  • 100 gr de nueces molidas
  • 50 gr pasas
  • 25 gr azúcar de coco **
  • 2 cucharadas de postre (cp) de canela
  • 2 cp rasas de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal rosa
  • 110 gr de aceite de coco
  • 5 cucharadas soperas de bebida de avena

*Elijo  copos de avena gruesos porque al humedecer la mezcla no pierden consistencia y la textura de las galletas queda más crujiente.

**Personalmente no me gustan los sabores demasiado dulces, pero el que lo prefiera puede aumentar hasta 50gr de azúcar.

  • POSIBLES SUSTITUCIONES:

-Ázucar de coco=ázucar integral de caña

-Bebida de avena=cualquier bebida vegetal o leche de vaca.

RECETA

  1. Precalentamos el horno a 180ºC. Mezclamos todos los ingredientes secos en un bowl y reservamos.
  2. Pesamos el aceite de coco, que a temperatura ambiente será sólido, y lo calentamos en un cazo el tiempo justo para que se haga líquido y podamos juntarlo con el resto de ingredientes.
  3. Añadimos las cucharadas de bebida de avena y removemos bien para que quede una mezcla homogénea. Podemos hacerlo con las manos, pero sin apretar en exceso para que los copos no se deshagan.
  4. Dejamos reposar durante 15-20 minutos en la nevera.
  5. Una vez reposada la mezcla, con las manos mojadas (para que no se nos peguen) hacemos bolitas y las aplastamos en la palma de la mano, apretando bien hasta que queden consistentes, intentando que haya varias pasas en cada galleta. Puesto que no es una mezcla excesivamente húmeda, tenemos que poner ganas a la hora de conseguir que se compacten las galletas, para que más tarde no se rompan. Saldrán aproximadamente 16 galletas de tamaño mediano.
  6. Las colocamos en la bandeja del horno, con papel previamente engrasado con un poco de aceite de coco (o de oliva en su defecto) y horneamos durante 15 minutos.
  7. Sacamos la bandeja del horno y dejamos enfriar las galletas en una rejilla, paso importante para que vayan perdiendo humedad y queden crujientes.

Veréis que delicia el olor del que se impregna toda la casa al cocinar con aceite de coco! Son perfectas para el desayuno o como tentempié para conseguir energía real y duradera, a la vez que disfrutamos de cada bocado.

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Como todas las cremas de frutos secos, esta deliciosa crema de almendras con canela es una opción perfecta para aportarnos una buena dosis de energía y fibra, ayudando a saciarnos y proporcionándonos ácidos grasos esenciales necesarios para innumerables funciones de nuestro organismo.

Esta crema en concreto al contener almendras resulta cardiosaludable, además de aportar una buena dosis de proteína de origen vegetal y calcio. Su savor es muy suave, y el toque que le da la canela la hace realmente deliciosa. Podéis tomarla con tostadas para el desayuno, tomarla huntada en cualquier fruta o combinarla con batidos de frutas. Ya veréis, cada vez que habráis la nevera os va a llamar a gritos!

INGREDIENTES

  • 400 gr de almendras crudas con piel (o si preferís peladas)
  • 2 cucharadas de postre de canela molida
  • 1 pizca de sal rosa

RECETA

  1. Precalentamos el horno a 170-180ºC.
  2. Metemos las almendras en en el horno en una bandeja durante 15-20 minutos. Esto servirá para desactivar antinuetrientes como el ácido fítico y así aumentar el valor nutricional de la crema, a la vez que la haremos más digestiva.
  3. Cuando veamos que las almendras se han tostado, las sacamos del horno y las dejamos enfriar. Cuanto más tiempo las dejemos en el horno, el tostado le dará un matiz más intenso al sabor y su color final será más oscuro. Para comprobar el sabor durante el horneado, podemos coger una almendra y partirla, así veremos el color y la podremos probar para decidir si han quedado a nuestro gusto. ¡Tened cuidado que queman!
  4.  Una vez frías, las introducimos en un procesador de alimentos o robot de cocina y las trituramos, parando de vez en cuando para retirar con una pala la crema que se va pegando a las paredes del recipiente hasta que se forme una crema homogénea. Dependerá de la potencia del aparato, pero en alrededor 10-15 minutos tendremos la crema. Primero veremos como se forma una especie de harina con la almendra molida y a continuación, la mezcla irá espesando hasta formar la crema. Cuando ya se haya formado la crema, vale esperar unos 5 minutos más, así conseguiremos una textura más ligera.
  5.  Por último añadiremos la canela y la sal y trituraremos durante unos segundos más para que se integren en la crema.

Podemos reservar unas pocas almendras enteras, y cuando ya tengamos lista la crema, añadirlas y dar un pulso corto de trituración, para que queden trocitos de almendra en la crema…ya veréis qué vicio!

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La protagonista de esta receta es indudablemente la alcachofa, una hortaliza olvidada por algunos por el trabajo que requiere prepararla en la cocina, pero que merece la pena por disfrutar del delicioso manjar que esconde debajo de sus hojas carnosas!

La alcachofa tiene un gran poder alcalinizante gracias a su riqueza en minerales como el calcio, magnesio y el potasio, a su alto contenido en fibra y a sus vitaminas. Favorece las funciones hepática y renal, ayudando a detoxificar el organismo, además de tener una acción hipoglucemiante, por lo que es adecuada para diabéticos.

 

Dedico esta receta a las chicas de Lemon’s Secrets, que fueron las que me propusieron elaborar una receta con la alcachofa como ingrediente principal, así que me puse manos a la obra y, el resultado es una mezcla de alimentos que adoro tanto por su valor nutritivo como por su sabor. Os recomiendo que paséis por su blog (pinchando aquí), ya que son unas defensoras incansables de la alimentación saludable y sostenible y, en él recogen muchísima información que seguro os interesará.

Como guarnición he elegido la quinoa, un pseudocereal libre de gluten, rico en hidratos de carbono complejos y con un elevado contenido en fibra, saciándonos y proporcionándonos energía duradera. Además, constituye una de las fuentes más importantes de proteína de origen vegetal al contener todos los aminoácidos esenciales.

En cuanto al aliño, el tahini (pasta de sésamo triturado) nos aporta una buena fuente de ácidos grasos esenciales a la vez que añade un extra de calcio a la receta y, el limón aporta su incríble poder antioxidante, gracias a su elevado contenido en Vitamina C.

INGREDIENTES (para 2 personas)

  • 2 dientes de ajo troceados
  • 12-15 tomates secos (aprox. 40gr)
  • 6 alcachofas grandes (aprox 1kg antes de prepararlas)
  • 150 gr de quinoa

*Para el aliño:

  • 2 cucharadas soperas (CS) rasas de tahini
  • 2 CS agua
  • 3-4 CS limón
  • una pizca de pimentón picante
  • una pizca de sal

RECETA

  1. Para preparar las alcachofas tendremos que limpiarlas porque los que nos interesa en este caso es el corazón de la mismaPrimero haremos un corte al tallo y otro a las puntas de las hojas (como se aprecia en la foto), y entonces eliminaremos las hojas más externas para quedarnos sólo con las hojas centrales que son las más tiernas. A continuación cortaremos el corazón en gajos, en más o menos 6 partes cada una. Hay gente que elimina los pelillos de la parte central, pero yo me salto este paso porque al cocinarlas prácticamente ni se aprecian. Las alcachofas se oxida muy rápidamente, por lo que conforme vamos cortándolas, las vamos poniendo a remojo en un cuenco con agua, el jugo de medio limón y una pizca de sal.
  2. Haremos un sofrito con los dos dientes de ajo troceados, las alcachofas y un chorro de aceite de oliva virgen extra, y removeremos durante un minuto aproximadamente a fuego medio. A continuación añadiremos un vaso de agua, sal al gusto y los tomates secos cortados en mitades, y dejaremos que se rehogue la mezcla a fuego lento con tapa durante 15-20 minutos. Cuando estén listas veremos que han quedado totalmente tiernas.
  3. Mientras se cocinan las alcachofas prepararemos la quinoa. Primero la lavaremos en un colador grande de malla fina con agua fría, para eliminar la saponina que contiene que le confiere un sabor amargo. A continuación cubriremos la base de la sartén con aceite de oliva virgen extra y echaremos la quinoa. Cocinaremos durante un minuto para que se impregne con el aceite de oliva y, cuando veamos que empieza a desprender su delicioso olor añadiremos el agua y salaremos al gusto. Tendremos que añadir dos partes de agua por una de quinoa y cocinar a fuego muy lento (el mínimo para que hierva) hasta que se haya absorbido el agua (aproximadamente 15 minutos). Conforme vaya estando lista veremos que las semillas se van abriendo liberando el germen de su interior.
  4. Por último solo quedará preparar la salsa para el aliño. Para ello sólo tendremos que mezclar todos los ingredientes e ir removiendo lentamente hasta que se integren. El resultado dependerá del espesor del tahini que utilicéis, de lo espesa que prefiráis la salsa o de lo mucho que os guste el limón o el pimentón picante, así que podéis ir añadiendo al gusto más cantidad hasta conseguir vuestra combinación perfecta. Si preferís, podéis sustituir el pimentón picante por el dulce.

 

Una vez tengamos todo los componentes de nuestra receta listos, sólo tendremos que combinarlos en un plato y disfrutarlos. ¡Veréis que deliciosa la mezcla de las alcachofas y los tomates secos con la salsa de tahini y limón!

 

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