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No me cansaré de decir que me declaro fan incondicional del boniato, por eso cuando lo podemos encontrar de temporada lo cocino de todas las formas posibles y lo combino de todas las maneras que se me ocurre. Su color naranja refleja su alto contenido en vitaminas y antioxidantes y a pesar de poseer un mayor contenido de azúcar que la patata, la fibra que contiene ayuda a la liberación y absorción de los hidratos de carbono durante el proceso de digestión.

Y si ya soy adicta al boniato, combinado con garbanzos especiados (que adoro también) y un cremosísimo pesto de anacardos y albahaca… para mí ya es el summum de la felicidad concentrada en un plato!

Aunque parezca una receta larga por necesitar 1 hora para el horneado de los boniatos, realmente en sólo 15 minutos tendréis preparados el resto de componentes. ¡Así que ni los más vagos en la cocina tenéis excusa!

INGREDIENTES (para 2 personas)

  • 2 boniatos medianos con forma ovalada

Para los garbanzos:

  • 200 gr garbanzos cocidos
  • 2 puñados de col kale cortada en tiras (podéis sustituir por espinacas frescas)
  • 2 cucharadas soperas (CS) de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • 1 cucharada de postre (cp) de comino molido
  • 1 cp cúrcuma en polvo
  • 1 cp pimentón dulce
  • sal/pimienta negra al gusto

Para el pesto:

  • 100 gr de anacardos crudos
  • 2 CS de levadura nutricional (podéis sutituir por 2 CS de queso en polvo)
  • 1 puñado generoso de albahaca fresca
  • 2 CS de AOVE
  • 8-10 CS agua caliente
  • 2 CS zumo de limón
  • sal/pimienta negra al gusto

RECETA

En primer lugar ponemos a remojo los anacardos crudos, durante mínimo 4 horas, para que ablanden y queden cremosos al triturarlos más tarde. Si no hemos previsto preparar la receta con antelación, podemos llenar un cazo con agua, y llevar a ebullición junto con los anacardos durante 15 minutos obteniendo un resultado similar.

Para cocinar los boniatos, deberemos  lavarlos, secarlos y realizar un corte longitudinal profundo a lo largo de los mismos (sin llegar a partirlos en dos). Habiendo precalentado  el horno previamente a 200 ºC, hornearemos durante alrededor de 1 hora, hasta que los boniatos hayan quedado totalmente blandos  al pinchar con un tenerdor.

En el momento que metemos los boniatos al horno podemos pasar a preparar el resto de ingredientes.

Para la elaboración del pesto, simplemente debemos triturar en un procesador de alimentos o picadora todos los ingredientes, hasta que quede una textura totalmente cremosa. Si vemos que no hemos conseguido la textura deseada podemos añadir un poco más de agua caliente o zumo de limón y seguir triturando.

Por otra parte, metemos en un cuenco grande los garbanzos junto con el kale y las especias, el AOVE y sal/pimienta, y removemos hasta que queden bien impregnados. A continuación, calentamos una sartén con 2 CS de AOVE y pasamos la mezcla durante alrededor de 5 minutos a fuego medio-lento (para que no exploten los garbanzos). Si queremos los garbanzos algo más tostados, podemos subir al máximo el fuego durante un minuto más.

Una vez tengamos todos los ingredientes solo queda rellenar los boniatos con los garbanzos y el kale y acompañar con una buena cantidad del delicioso pesto de anacardos. Para un toque maestro podéis añadir albahaca fresca picada por encima y echar un poco de pimienta negra y un chorrito de limón…pero eso ya al gusto del consumidor!

Si sobra pesto o si queréis preparar cantidad de sobra, podéis almacenarlo en la nevera en un bote de vidrio durante 3-4 días y combinar con tostadas, pastas, arroces… Ya veréis qué vicio!

 

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Este es el claro ejemplo de que podemos prescindir de muchos de los elementos que normalmente se utilizan en repostería obteniendo un resultado realmente delicioso! Prometo que al probarlo no echareis nada de menos! Además, cada uno de los alimentos que lo forman, aportan numerosas propiedades que lo hacen increíble también a nivel nutricional.

Se trata de un pastel vegano, por tanto libre de lácteos y de huevo, sin azúcares refinados y sin gluten. ¿Y cómo conseguimos esto? Pues mezclando todo tipo de alimentos reales, aportando su sabor, textura, y dulzura natural, que nuestro cuerpo y nuestra salud agradecerán a cada bocado que peguemos.El boniato aporta toda su cremosidad y dulzura a la vez que fibra, calcio, potasio y Vitamina C.  Además, posee un elevado contenido de Vit A y carotenos que lo convierte en un alimento con una potente capacidad antioxidante. Hablando de antioxidantes, en esta receta también encontramos el cacao, uno de los alimentos con mayor poder antioxidante, y para aprovechar al máximo consumiremos en su estado más puro (100%), aportando así un sabor irresistible para los más chocolateros.IMG_0066

Otro elemento fundamental del pastel son los dátiles, que destacan por ser un fruto tan nutritivo como energético. Así,  proporcionarán a la mezcla su especial dulzura, a la vez que una gran variedad de minerales (como es el hierro y el magnesio) y vitaminas (principalmente del grupo B y A), añadiendo consistencia por su alto contenido en fibra. Y para finalizar con el toque dulce, añadiremos el sirope de arce puro, rico en antioxidantes y minerales como el manganeso, que contribuye al metabolismo energético natural.

En este caso, utilizaremos harina de trigo sarraceno que, a pesar de su nombre, no es un cereal ni está emparentado con el trigo. Se trata de una semilla y, además de ser apta para celiacos (libre de gluten), aporta hidratos complejos con carga glucémica muy baja, todos los aminoácidos esenciales (necesarios para la síntesis de proteínas en nuestro organismo) , minerales, vitaminas y fibra, entre otros. Complementaremos este tipo de harina con almendra molida con sus ácidos grasos cardiosaludables y un plus de proteínas de origen vegetal para esta deliciosa receta.

Para que se pareciese al tradicional “brownie” de chocolate, he añadido nueces tanto a la masa como por encima, pero si lo preferís podéis prescindir de ellas perfectamente.

INGREDIENTES:

2 boniatos grandes (aprox 1,25 kg en crudo)

250-300 gr de dátiles

100 gr harina de trigo sarraceno

60 gr de almendra molida (harina de almendra)

100 gr de nueces (opcional)

4 cucharadas soperas (CS) de cacao puro desgrasado

3 CS de sirope de arce

1 cucharada de postre de canela

1 pizca de sal rosa

RECETA:

Precalentamos el horno a 180 ºC.

Para comenzar pelaremos el boniato y lo cortaremos a trozos, para cocinarlo al vapor durante aproximadamente 20-30 minutos, hasta que quede totalmente blando y cremoso. Mientras podemos ir preparando el resto de ingredientes.

Por otra parte, quitaremos el hueso a los dátiles, y los meteremos en una picadora hasta que quede formen una bola cremosa fácil de mezclar con el resto de ingredientes. Si no tenéis un robot de cocina, que sería lo ideal, podéis triturarlos en una pequeña picadora, pero en grupos de 4 aprox., para no quemar el aparato, puesto que cuesta triturarlos. Yo recomiendo la variedad Medjoul (aproximadamente 12-14 dátiles), que a pesar de que son más caros, desde mi punto de vista son los que mejor se adaptan a la repostería, por su textura y sabor. Además, muchos de los dátiles que  venden en los supermercados llevan conservantes e incluso glucosa añadida, por lo que fijaos bien en los ingredientes cuando vayáis a comprarlos.

IMG_0079Si tenemos un procesador de alimentos o robot de cocina podemos mezclar todo a la vez junto con el resto de ingredientes (excepto las nueces) hasta formar una masa homogénea. Si no es el caso, podemos ir añadiendo los ingredientes poco a poco, y mezclando con la ayuda de una batidora de mano, habiendo triturado los dátiles previamente en la picadora. Cuando lo tengamos listo quedará una consistencia parecida a la de la foto. Trocearemos las nueces con la mano, y añadiremos la mitad a la mezcla, reservando la otra mitad para decorar el pastel una vez cocinado.

Mezclaremos todo bien y extenderemos sobre un recipiente forrado con papel de horno. El mío es rectangular de 22×28 cm. Cuesta extender la masa, pero con la ayuda de una espátula de silicona o pala de madera, acabará acoplando perfectamente.

Metemos el recipiente en el horno durante aproximadamente 30 minutos, hasta que pinchemos con un tenedor y salga totalmente seco. Tampoco hay que alargar mucho tiempo el horneado, porque el cacao tiende a amargar si se cocina demasiado.

Sacamos del horno, dejamos enfriar, espolvoreamos con canela y añadimos el resto de nueces troceadas por encima y… LISTO!

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Ya vereis como es una receta que no falla! Es un éxito total en todo tipo de celebraciones porque es imposible resistirse a su esencia natural!

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