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Platos principales

Desde pequeños escuchamos innumerables veces lo importante que es beber leche de vaca porque su calcio hará que nuestros huesos crezcan sanos y fuertes. Sin embargo, nadie nos recuerda que existen muchos alimentos, muchos de ellos de origen vegetal, que superan de forma considerable el contenido de calcio de la leche de vaca y, además, son ricos en vitaminas y minerales, antioxidantes, fibra…

Dentro de este grupo de alimentos ricos en calcio encontramos por ejemplo el brócoli, los garbanzos, las almendras, las pipas de girasol y las pipas de calabaza, y ya con cantidades importantes las semillas de sésamo, las semillas de amapola y ciertas algas.

Las algas hiziki en particular, son unas algas negras y largas de forma cilíndrica, que superan 14 veces el contenido de calcio de la leche de vaca. Por otra parte, su alto contenido en minerales y oligoelementos ayudan a depurar y equilibrar nuestro organismo. Además, por su alto contenido en hierro, vitamina B12 y ácido fólico, se aconsejan en caso de anemia.

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Soy muy fan de la comida japonesa, y de las algas en general, por lo que adoro su intenso sabor a “mar” y considero que junto con el tamari, conseguimos una combinación perfecta. El tamari se elabora a partir de soja naturalmente fermentada sin gluten, sólo con agua y sal, por lo que es apta para celiacos. Por el contrario, las salsas de soja que encontramos habitualmente en los supermercados, se obtienen tras procesos mucho más cortos de fermentación junto con trigo tostado y, además, contienen gran cantidad de azúcar añadido, por lo que prefiero el tamari en su lugar.

Esta era una receta que preparaba mi madre desde hace muchos años, pero me he permitido el lujo de “robársela” y darle mi toque personal, con ingredientes que consideraba que podían resultar en un un plato delicioso.

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INGREDIENTES (PARA 4 PERSONAS):

1 calabacín grande

1 manojo de brócoli

2-3 cebollas tiernas (dependiendo del tamaño)

2 dientes de ajo

25 gr de alga hiziki deshidratada

1 puñado de pipas de girasol crudas peladas

3 cucharadas soperas (CS) de tamari

aceite de oliva

sal al gusto

*Acompañado con arroz integral.

RECETA:

Media hora antes de empezar a cocinar, ponemos las algas en un cuenco cubriendo bien con agua mineral, teniendo en cuenta que cuando se rehidraten su tamaño aumentará bastante.

Comenzamos haciendo un sofrito con un chorro de aceite de oliva que cubra el fondo de la sartén y la cebolla tierna y el ajo picados (en trozos no demasiado pequeños, para apreciarlos una vez cocinados), cocinando a fuego muy lento con tapa. Mientras, cortamos el calabacín por la mitad (a lo largo) y en medias lunas de 1 cm aproximadamente, el brócoli en pequeños ramilletes incluyendo el tallo en pequeños trozos y añadimos a la sartén. Seguimos cocinando a fuego muy lento removiendo cada 5 minutos para que no se queme ni se pegue.

Después de 15 minutos, escurrimos las algas y las añadimos junto con el puñado de pipas de girasol crudas peladas y las 3CS de tamari, y salamos al gusto. Seguiremos cocinando como hasta el momento, consiguiendo que se vayan cociendo las verduras con el propio vapor que vayan soltando.

En total cocinaremos durante aproximadamente 30-35 mins, o hasta que consideremos que las verduras se encuentran en el punto que nos gusta.

*Lo serviremos con arroz integral cocinado como de forma habitual, pero añadiendo 2-3 hojas de laurel y 2 dientes de ajo con un pequeño corte, para que impregne el arroz de sabor. Una vez cocinado retiraremos el laurel y el ajo.

 

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Una vez servido, podemos añadir un chorrito de tamari si consideramos que ha quedado demasiado suave de sabor.

Como véis, no hacen falta demasiados ingredientes para poder disfrutar de las algas hiziki, ya que lo que queremos es que sean las protagonistas del plato!

 

 

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La protagonista de esta receta es indudablemente la alcachofa, una hortaliza olvidada por algunos por el trabajo que requiere prepararla en la cocina, pero que merece la pena por disfrutar del delicioso manjar que esconde debajo de sus hojas carnosas!

La alcachofa tiene un gran poder alcalinizante gracias a su riqueza en minerales como el calcio, magnesio y el potasio, a su alto contenido en fibra y a sus vitaminas. Favorece las funciones hepática y renal, ayudando a detoxificar el organismo, además de tener una acción hipoglucemiante, por lo que es adecuada para diabéticos.

 

Dedico esta receta a las chicas de Lemon’s Secrets, que fueron las que me propusieron elaborar una receta con la alcachofa como ingrediente principal, así que me puse manos a la obra y, el resultado es una mezcla de alimentos que adoro tanto por su valor nutritivo como por su sabor. Os recomiendo que paséis por su blog (pinchando aquí), ya que son unas defensoras incansables de la alimentación saludable y sostenible y, en él recogen muchísima información que seguro os interesará.

Como guarnición he elegido la quinoa, un pseudocereal libre de gluten, rico en hidratos de carbono complejos y con un elevado contenido en fibra, saciándonos y proporcionándonos energía duradera. Además, constituye una de las fuentes más importantes de proteína de origen vegetal al contener todos los aminoácidos esenciales.

En cuanto al aliño, el tahini (pasta de sésamo triturado) nos aporta una buena fuente de ácidos grasos esenciales a la vez que añade un extra de calcio a la receta y, el limón aporta su incríble poder antioxidante, gracias a su elevado contenido en Vitamina C.

INGREDIENTES (para 2 personas)

  • 2 dientes de ajo troceados
  • 12-15 tomates secos (aprox. 40gr)
  • 6 alcachofas grandes (aprox 1kg antes de prepararlas)
  • 150 gr de quinoa

*Para el aliño:

  • 2 cucharadas soperas (CS) rasas de tahini
  • 2 CS agua
  • 3-4 CS limón
  • una pizca de pimentón picante
  • una pizca de sal

RECETA

  1. Para preparar las alcachofas tendremos que limpiarlas porque los que nos interesa en este caso es el corazón de la mismaPrimero haremos un corte al tallo y otro a las puntas de las hojas (como se aprecia en la foto), y entonces eliminaremos las hojas más externas para quedarnos sólo con las hojas centrales que son las más tiernas. A continuación cortaremos el corazón en gajos, en más o menos 6 partes cada una. Hay gente que elimina los pelillos de la parte central, pero yo me salto este paso porque al cocinarlas prácticamente ni se aprecian. Las alcachofas se oxida muy rápidamente, por lo que conforme vamos cortándolas, las vamos poniendo a remojo en un cuenco con agua, el jugo de medio limón y una pizca de sal.
  2. Haremos un sofrito con los dos dientes de ajo troceados, las alcachofas y un chorro de aceite de oliva virgen extra, y removeremos durante un minuto aproximadamente a fuego medio. A continuación añadiremos un vaso de agua, sal al gusto y los tomates secos cortados en mitades, y dejaremos que se rehogue la mezcla a fuego lento con tapa durante 15-20 minutos. Cuando estén listas veremos que han quedado totalmente tiernas.
  3. Mientras se cocinan las alcachofas prepararemos la quinoa. Primero la lavaremos en un colador grande de malla fina con agua fría, para eliminar la saponina que contiene que le confiere un sabor amargo. A continuación cubriremos la base de la sartén con aceite de oliva virgen extra y echaremos la quinoa. Cocinaremos durante un minuto para que se impregne con el aceite de oliva y, cuando veamos que empieza a desprender su delicioso olor añadiremos el agua y salaremos al gusto. Tendremos que añadir dos partes de agua por una de quinoa y cocinar a fuego muy lento (el mínimo para que hierva) hasta que se haya absorbido el agua (aproximadamente 15 minutos). Conforme vaya estando lista veremos que las semillas se van abriendo liberando el germen de su interior.
  4. Por último solo quedará preparar la salsa para el aliño. Para ello sólo tendremos que mezclar todos los ingredientes e ir removiendo lentamente hasta que se integren. El resultado dependerá del espesor del tahini que utilicéis, de lo espesa que prefiráis la salsa o de lo mucho que os guste el limón o el pimentón picante, así que podéis ir añadiendo al gusto más cantidad hasta conseguir vuestra combinación perfecta. Si preferís, podéis sustituir el pimentón picante por el dulce.

 

Una vez tengamos todo los componentes de nuestra receta listos, sólo tendremos que combinarlos en un plato y disfrutarlos. ¡Veréis que deliciosa la mezcla de las alcachofas y los tomates secos con la salsa de tahini y limón!

 

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