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Los muffins siempre son una opción perfecta para preparar un snack para la semana con la fruta que está empezando a madurar demasiado, añadiendo así su azúcar natural a la receta. Como me encanta innovar en la cocina, soy muy dada a crear todo tipo de combinaciones, con diferentes frutas, especias, harinas, semillas…pero siempre con ingredientes que sumen a nivel nutricional en la receta!

En este caso las frutas protagonistas son el plátano (un básico, cómo no!) y la pera, y el toque que hace estos muffins completamente irresistibles son los trozos de chocolate puro en su interior. Ya veréis que es una receta muy fácil, con ingredientes que ya podemos encontrar en cualquier supermercado y en cuestión de media hora (entre la preparación y el horneado) la tendréis lista.

INGREDIENTES (para 9-10 muffins medianos)

Ingredientes húmedos

  • 1 plátano maduro
  • 1 pera grande madura (250 gr aprox., he utilizado la variedad Conferencia)
  • 2 huevos ecológicos
  • 1 cucharada sopera generosa (CS) de aceite de coco
  • 60 ml de sirope de arce (1/4 de taza)
  • *opcional: 1/2 cucharadita de esencia de vainilla

Ingredientes secos:

  • 1 taza de harina integral de espelta
  • 1 taza de copos finos de avena
  • 1/2 taza de almendra molida
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1 pizca de sal
  • 2 cucharaditas de levadura química
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 50 gr de chocolate puro (mínimo 70 % cacao, yo he utilizado 85%)

RECETA

Precalentamos el horno a 190 ºC.

Por una parte pisamos el plátano con un tenedor, rallamos la pera con un rallador y añadimos el resto de ingredientes húmedos. El aceite de coco debemos calentarlo en un cazo o en el microondas hasta que quede líquido.

Por otra parte mezclamos todos los ingredientes secos menos el chocolate en un cuenco y mezclamos con los ingredientes húmedos poco a poco, hasta conseguir una masa homogénea. A continuación, picamos el chocolate con la ayuda de un cuchillo grande afilado sin llegar a conseguir trozos demasiado pequeños (de alrededor de 1 cm) y añadimos a la masa.

Cuando tengamos la masa preparada, engrasamos el molde para muffins con aceite de coco o con aceite de oliva (con muy poca cantidad es suficiente) con ayuda de los dedos. En  mi caso he utilizado un molde para 12 muffins medianos y ha llegado para 10 muffins, colocando 2 cucharadas soperas de masa en cada hueco.

Introducimos en el horno durante 15-20 minutos, hasta que pinchemos con un cuchillo y salga “seco”. Una vez los sacamos del horno, desmoldamos con cuidado cuando hayan enfriado un poco, y dejamos enfriar en una rejilla (para evitar que su propio calor continue cocinándolos y queden demasiado secos).

Una vez fríos podemos conservarlos en la nevera en un recipiente de vidrio y consumir durante los siguientes 2-3 días. Yo suelo calentarlos antes de comerlos en la parte superior de la tostadora, así ablandan un poquito tanto los muffins como el chocolate… ya veréis qué vicio!

 

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Ya sabéis que la granola es uno de mis “must” en la despensa, de hecho tengo varias recetas publicadas como la granola de anacardos con cacao o la granola con semillas y canela. Me encanta porque es una opción muy nutritiva, saciante y para prepararla solo hay que mezclar los ingredientes y hornear durante alrededor de 30 minutos. Además, siempre preparo cantidades considerables y así me dura varias semanas, almacenándola en un tarro hermético de cristal.

Esta nueva receta de granola es algo peculiar porque la avena, los frutos secos y las semillas van impregnados en una masa de plátano y crema de cacahuete que, al hornear forman deliciosos pegotes crujientes…ÑAM!

INGREDIENTES (para llenar un bote grande)

  • 1/2 taza de copos de avena gruesos
  • 1/2 taza de pipas de girasol*
  • 1/2 taza de pipas de calabaza*
  • 1/2 taza de almendras*
  • 1/2 taza de semillas de lino
  • 2  plátanos maduros
  • 2 cucharadas soperas generosas de crema de cacahuete**
  • 1 cucharada sopera de miel

*Siempre crudos.

** Podemos utilizar cualquier otra crema de frutos secos o semillas.

RECETA

Precalentamos el horno a 190ºC.

Por una parte, pisamos los dos plátanos con la ayuda de un tenedor y mezclamos con la crema de cacahuete y la miel, hasta conseguir una mezcla homogénea. Por otra parte, echamos el resto de ingredientes en un cuenco y mezclamos bien con la masa húmeda.

Una vez tengamos la mezcla lista, la extendemos sobre la bandeja del horno forrada con papel y horneamos durante 20-25 minutos, hasta que veamos que se ha dorado ligeramente y ha perdido la humedad. En este momento la sacamos del horno y la dejamos enfriar. Una vez fría, solo quedará romperla en trozos y guardarla! Conforme pasan los días notaréis que queda menos crujiente y algo más blanda…pero no menos rica por eso! Veréis que maravilla combinada con yogur o leche y algo de fruta fresca!

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Cuando es época de calabaza, suelo asar una calabaza a la semana y guardarla en la nevera para utilizarla en cualquier plato a cualquier hora del día. Por esto, paso parte del otoño y del invierno reinventando la calabaza en innumerables recetas. En este caso he preparado unas galletas en las que parte de la masa es calabaza asada y, para no añadir azúcar he utilizado dátiles triturados para endulzar. Además, la receta también incluye copos de avena y almendra molida, lo que le aporta hidratos de carbono complejos y una cantidad importante de fibra y ácidos grasos saludables, lo que conseguirá que asimilemos su energía de una manera mantenida en el tiempo y así nos saciemos durante más tiempo… lo que se traduce en un snack o tentempié perfecto!

INGREDIENTES (10-12 galletas)

Ingredientes húmedos:

  • 150 gr de dátiles tiernos deshuesados (15 dátiles en rama o 6-7 dátiles medjoul)*
  • 200 gr de calabaza asada
  • 120 ml de bebida vegetal (yo he utilizado de soja, siempre sin azúcar añadida!)
  • opcional: 1 cucharada sopera de aceite de coco

Ingredientes húmedos:

  • 100 gr de copos finos de avena
  • 90 gr de almendra molida
  • 1 cucharada de postre (cp) de levadura de repostería
  • 2 cp de canela molida
  • 1/2 cp de jengibre en polvo
  • 1/4 cp de nuez moscada en polvo
  • 1 pizca de sal

*Para que los dátiles se trituren bien deben estar bastante tiernos. Si no lo están, podemos ponerlos a remojo en agua templada una hora antes y escurrir antes de utilizar.

RECETA

Para empezar precalentamos el horno a 165ºC.

En primer lugar, preparamos una pasta con los ingredientes húmedos. Para ello los trituraremos con una batidora o procesador de alimentos hasta conseguir una masa homogénea sin grumos, comprobando que no quedan trozos grandes de dátil sin triturar.

Por otra parte, mezclamos bien todos los ingredientes secos en un cuenco. Una vez tengamos la pasta de dátiles y calabaza, la añadimos al cuenco con los ingredientes secos y mezclamos con la ayuda de una pala hasta obtener una pasta homogénea que podremos amasar con las manos. Esta masa la dejaremos reposar 10 minutos en la nevera, para que los copos de avena absorban parte de la humedad de la masa y se hinchen, mejorando la consistencia.

Por último solo quedará hacer 10-12 bolitas que quepan en la palma de la mano y colocarlas en una bandeja de horno con papel vegetal, aplastándolas ligeramente para darles forma de galleta. Yo las he espolvoreado con semillas de amapola, pero podéis hacerlo con un poco de canela en polvo o con almendras o pipas de calabaza troceadas con el cuchillo. En 12-15 minutos en el horno estarán listas!

Una vez horneadas, las dejamos enfriar en una rejilla durante mínimo media hora, veréis que al principio están blanditas y conforme se enfrían van endureciéndose. ¡Ahora solo queda disfrutarlas o guardarlas en la nevera para consumir durante los 3-4 días siguientes!

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Una vez pruebes estas bolitas y veas lo fáciles que son de hacer, no vas a poder resistirte a preparar más cada vez que se acaben para tenerlas siempre en tu nevera! Son un auténtico vicio y solo tienen 6 ingredientes: dátiles, avena, aceite de coco, nueces, semillas de chía y canela.

Como ves son una bomba de nutrientes y fibra, ideales para darnos un capricho entre horas o antes de entrenar y cargar bien las pilas.

INGREDIENTES (10-12 bolitas)

  • 150 gr de dátiles en rama (16-18 dátiles deshuesados) muy tiernos*
  • 85 gr de copos finos de avena (1 taza)
  • 2 cucharadas soperas (CS) de aceite de coco**
  • 1 CS de semillas de chía
  • 50 gr de nueces (1/2 taza)
  • 1 cucharada de postre de canela molida

* Yo he elegido dátil en rama para abaratar costes y porque encontré unos muy tiernos. También podéis remojar en agua durante 1h los dátiles para que ablanden. Si utilizáis datil medjoul, que realmente es con la variedad que mejor quedan, tendréis que reducir a la mitad la cantidad (en torno a 7-8 dátiles). No recomiendo que utilicéis dátiles de los que encontrais en bolsa deshuesados en el supermercado, porque suelen añadirles azúcares y aceites refinados (fijaos en los ingredientes).

** En este caso el aceite de coco no lo podremos sustituir, porque el hecho de que sea sólido en frío es fundamental para que las bolitas adquieran la consistencia necesaria.

RECETA

Simplemente debemos meter todos los ingredientes en un procesador de alimentos o robot de cocina y triturar durante alrededor de 30 segundos o hasta que quede una mezcla homogénea.

A continuación haremos bolitas con las manos y guardaremos en la nevera. Mientras las preparemos puede que al haberse hecho líquido el aceite de coco con el calor queden algo menos compactas, pero ya veréis que en cuanto se enfríen un poco en la nevera adquieren una consistencia mucho más dura.

Las podréis conservar en la nevera hasta que acabéis con ellas, pero ya veréis que nunca duran más de unos días! Y si sois fans del cacao puro, podéis cubrirlas con cacao puro en polvo…veréis qué maravilla!

 

 

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Cuando es época de calabaza, rara vez cuando enciendo el horno no meto una a asar para utilizar a cualquier hora del día durante toda la semana: en el desayuno con una buena dosis de crema de almendra, en una crema de verduras calentita para cenar o en la comida junto con unos garbanzos especiados y un poco de verde.

Esta mañana he abierto la nevera y he visto la calabaza asada pidiendo a gritos que la utilizase, así que me he animado a utilizarla de una forma distinta…en un delicioso bizcocho de calabaza! Y como soy una loca de las especias y a la calabaza le quedan taaaaaan bien, pues allá que me he aventurado y he empezado a meclar todas las que consideraba que le podían quedar bien: canela, jengibre molido, nuez moscada, clavo en polvo… y he tenido que frenarme antes de poner toda la colección del especiero!

Para endulzar he utilizado el sirope de arce, porque he pensado que el toque que le da a caramelo podría formar una combinación rica rica, y así ha sido! Pero podéis sustituirlo sin problema por miel o panela. Mi paladar está acostumbrado a las cosas poco dulces, por lo que tiendo a poner la cantidad de endulzante justa para poder apreciar cada ingrediente del bizcocho sin que quede demasiado dulce. Además, en este caso al llevar una combinación tan potente de especias he preferido que fueran las protagonistas, pero sin problema podéis probar la masa antes de meterla en el horno y rectificar si queréis un resultado más dulce.

INGREDIENTES

Ingredientes húmedos:

  • 80 ml de sirope de arce (1/3 taza)(*opción alternativa)
  • 80 ml de aceite de oliva virgen extra (1/3 taza)
  • 2 huevos ecológicos (*opción alternativa)
  • 1 cucharada de postre (cp) de esencia de vainilla
  • 225 gr de calabaza asada (1 taza)
  • 60 ml de bebida de soja (o cualquier bebida vegetal/leche)(1/4 taza)

Ingredientes secos:

  • 150 gr de harina integral de espelta (1+1/3 taza)
  • 1 cucharada sopera (CS) de canela molida
  • 1 cp de jengibre molido
  • 1/2 cp de nuez moscada molida
  • 1/2 cp clavo en polvo
  • 1 cp esencia de vainilla
  • 1 cp de bicarbonato sódico
  • 1/2 cp de sal sin refinar

Para alegrar el bizcocho:

  • 50 gr de nueces

*Sustituciones:

  • 80 ml de sirope de arce=80 ml de miel= 65 gr panela+70 ml bebida vegetal o leche
  • 2 huevos= 2 CS de semillas de chía molidas+ 6 CS de agua (mezclamos previamente y dejamos reposar 5 minutos antes de añadir)

RECETA

En primer lugar, mezclamos los ingredientes húmedos con una batidora o robot de cocina, para que quede una mezcla ligera y homogénea y consigamos triturar bien la calabaza.

En un cuenco aparte, añadimos todos los ingredientes secos (la harina, las especias, el bicarbonato y la sal) y mezclamos bien. A continuación, vamos integrando con ayuda de una espátula la mezcla de ingredientes  hasta conseguir una masa homogénea y entonces, añadimos las nueces previamente troceadas con las manos y removemos un poco más.

Por último, introducimos la masa en un recipiente de horno rectangular ( 25×12 cm o similar) previamente forrado con papel vegetal y metemos en el horno precalentado a 170ºC. Horneamos el bizcocho a esta temperatura durante 50-60 minutos, hasta que introduzcamos un cuchillo o una varilla y salgan limpios. Tenéis que tener paciencia, que la masa irá subiendo muy poco a poco, pero veréis que rico y esponjoso queda al final! Una vez lo saquemos del horno, lo dejamos reposar dentro del molde durante 15 minutos y por último, lo transferimos a una rejilla para que termine de enfriarse durante mínimo 1 hora antes de comerlo.

Lo podemos conservar en la nevera durante 2-3 días y calentar un poquito en el grill de la tostadora antes de comer. Yo lo he acompañado con una mermelada cruda de frambuesas y semillas de chía que preparé el otro día y ¡no veáis qué delicia!

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Con la llegada del frío, me vuelven a entrar las ganas de encender el horno y tirarme horas metiendo una cosa detrás de otra: una buena calabaza para utilizar de diferentes formas una vez asada; verduras en general para acompañar con quinoa, arroz o trigo sarraceno; un kilo de granola para almacenar y alegrarme los desayunos… ¿¡Y cómo no!? Retomar la repostería que en verano no me suele apetecer tanto.

¿A quién no le apetece por la mañana un buen café o té calentito con un trocito de rico bizcocho?… Adoro variar ingredientes de cualquier receta preexistente y conseguir así cambiar texturas y sabores. A veces quedan bien y otras no tan bien, pero bueno, siempre se puede camuflar su sabor con el café (¡aquí no se tira nada!).

La receta que os traigo hoy la verdad que me ha sorprendido gratamente, porque ha quedado realmente bien a la primera. Está preparado con una base de harina integral de espelta y copos finos de avena, aportando una buena dosis de vitaminas,  minerales y fibra. Pero lo que consigue convertirla en una explosión de sabor es la mezcla de la cremosidad de la leche de coco y los frutos rojos que te vas encontrando a medida que masticas, que una vez cocinados quedan con la textura de la mermelada pero evitando los azúcares refinados.

INGREDIENTES (6-8 raciones)

Ingredientes secos:

  • 1 taza de harina integral de espelta (100 gr)
  • 1 taza de copos finos de avena (100 gr)
  • 50 gr de azúcar de coco (o azúcar integral de caña)
  • 1 cucharada de postre de postre de canela
  • 1 cucharada de postre de levadura de repostería
  • 1/2 cucharada de bicarbonato sódico
  • opcional: una pizca de vainilla en polvo (el contenido en una vaina)

Ingredientes húmedos:

  • 1 plátano maduro
  • 2 huevos ecológicos
  • 1/3 taza de crema de coco (parte sólida de la leche de coco)(80ml)
  • 1/4  bebida de soja (60ml)
  • 150 gr de frutos rojos

RECETA

  1. Precalentamos el horno a 200ºC con calor por arriba y por abajo.
  2. Por una parte mezclamos los ingredientes secos para que quede una mezcla homogénea.
  3. En otro cuenco, vamos añadiendo los ingredientes húmedos (a excepción de los frutos rojos): primero pisamos el plátano con la ayuda de un tenedor y a continuación integramos el resto de ingredientes removiendo de forma manual con la ayuda de una cuchara de madera o espátula.
  4. Vamos incorporando poco a poco la mezcla de ingredientes secos a los húmedos hasta obtener una masa homogénea y entonces, añadimos los frutos rojos (reservando unos pocos para decorar) removiendo con cuidado para que no se deshagan.
  5. Introducimos la mezcla en un molde de repostería (yo he utilizado uno de 25×10 cm con capacidad de 1,5 L) previamente forrado con papel de horno y adornamos con los frutos rojos reservados.
  6. Horneamos durante 25-30 minutos, hasta que al introducir un tenedor o un cuchillo salga seco (ya sabéis que cada horno es un mundo, así que id controlando el tiempo).
  7. Una vez listo, desmoldamos y dejamos enfriar durante 30-60 minutos.

Podemos guardar el bizcocho tapado con un paño durante 2-3 días o guardarlo en un tupper en la nevera. En el caso de conservarlo en frío, antes de consumirlo tendremos que calentarlo en el grill de la tostadora o meterlo unos segundos en el microondas para que recobre su textura original.

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Llevaba tiempo buscando unas galletas de avena que me convencieran tanto en la textura como en el sabor, y al final, basándome en algunas recetas, opté por crear mi propia receta de galletas de avena eligiendo alimentos básicos en mi despensa.

La avena es un cereal excelente a nivel nutricional: contiene hidratos de carbono complejos, los cuales se van absorbiendo lentamente a nivel intestinal aportando saciedad durante horas; posee un elevado contenido en fibra lo que regula tanto la absorción de glucosa y colesterol en sangre como el tránsito intestinal; es rica en proteínas, por lo que está muy recomendada en la dieta de deportistas; además, a parte de vitaminas del grupo B o minerales como el calcio y el fósforo, contiene un alcaloide llamado avenina, que tiene un efecto tonificante y equilibrador sobre el sistema nervioso.

 

Para darle un toque diferente, decidí sustituir el aceite de oliva por el aceite de coco, aportando algo de dulzura y exotismo. Éste es un excelente aliado en la cocina, puesto que posee ácidos grasos saturados de cadena media, que soportan elevadas temperaturas sin oxidarse. Además, posee propiedades antimicrobianas, ayudando al sistema inmune, y está indicado en personas con problemas digestivos. Y para endulzar he elegido el azúcar de coco y las pasas, pero ya sabéis que siempre intento endulzar lo mínimo, para acostumbrar al paladar a los sabores originales de cada ingrediente.

Esta receta es apta para veganos y personas intolerantes a los lácteos, puesto que no lleva leche de vaca ni huevos.

INGREDIENTES (14-16 galletas)

  • 200 gr de copos gruesos de avena*
  • 100 gr de harina integral (en mi caso de espelta)
  • 100 gr de nueces molidas
  • 50 gr pasas
  • 25 gr azúcar de coco **
  • 2 cucharadas de postre (cp) de canela
  • 2 cp rasas de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal rosa
  • 110 gr de aceite de coco
  • 5 cucharadas soperas de bebida de avena

*Elijo  copos de avena gruesos porque al humedecer la mezcla no pierden consistencia y la textura de las galletas queda más crujiente.

**Personalmente no me gustan los sabores demasiado dulces, pero el que lo prefiera puede aumentar hasta 50gr de azúcar.

  • POSIBLES SUSTITUCIONES:

-Ázucar de coco=ázucar integral de caña

-Bebida de avena=cualquier bebida vegetal o leche de vaca.

RECETA

  1. Precalentamos el horno a 180ºC. Mezclamos todos los ingredientes secos en un bowl y reservamos.
  2. Pesamos el aceite de coco, que a temperatura ambiente será sólido, y lo calentamos en un cazo el tiempo justo para que se haga líquido y podamos juntarlo con el resto de ingredientes.
  3. Añadimos las cucharadas de bebida de avena y removemos bien para que quede una mezcla homogénea. Podemos hacerlo con las manos, pero sin apretar en exceso para que los copos no se deshagan.
  4. Dejamos reposar durante 15-20 minutos en la nevera.
  5. Una vez reposada la mezcla, con las manos mojadas (para que no se nos peguen) hacemos bolitas y las aplastamos en la palma de la mano, apretando bien hasta que queden consistentes, intentando que haya varias pasas en cada galleta. Puesto que no es una mezcla excesivamente húmeda, tenemos que poner ganas a la hora de conseguir que se compacten las galletas, para que más tarde no se rompan. Saldrán aproximadamente 16 galletas de tamaño mediano.
  6. Las colocamos en la bandeja del horno, con papel previamente engrasado con un poco de aceite de coco (o de oliva en su defecto) y horneamos durante 15 minutos.
  7. Sacamos la bandeja del horno y dejamos enfriar las galletas en una rejilla, paso importante para que vayan perdiendo humedad y queden crujientes.

Veréis que delicia el olor del que se impregna toda la casa al cocinar con aceite de coco! Son perfectas para el desayuno o como tentempié para conseguir energía real y duradera, a la vez que disfrutamos de cada bocado.

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Este pan de plátano y almendra, es una opción perfecta para cargar nuestro organismo con una buena dosis de energía, ideal para el desayuno o como complemento antes o después de una sesión de entrenamiento.

pan-de-platano-y-almendra-01Está elaborado con una base de harina de almendra (libre de gluten y por tanto apto para celiacos), consiguiendo saciarnos durante horas a la vez que constituye una maravillosa fuente de todo tipo de nutrientes: ácidos grasos monoinsaturados, excelentes cardioprotectores; fibra, ayudando así al tránsito intestinal y controlando así los niveles de azúcar en sangre; vitamina E, excelente antioxidante relacionado estrechamente con la prevención de enfermedades neurodegenerativas; además, resultan una importante fuente tanto de proteína como de calcio de origen vegetal.

La receta sólo contiene endulzantes de origen natural, como el plátano y el sirope de arce, que además nos proporcionan minerales tan importante como el magnesio y el potasio. Ambos, junto con el calcio, colaboran en la regularización de todas las funciones celulares y sobretodo en la excitabilidad del corazón, de los músculos y del sistema nervioso.

INGREDIENTES

  • 3 plátanos grandes
  • 250 gr de almendra molida
  • 3 CS de semillas de lino dorado molidas
  • 3 huevos
  • 3 cucharadas soperas (CS) de aceite de coco *
  • 1 chorrito de limón (1-2 CS)
  • 2 cucharadas de postre (cp) de canela molida
  • 1 cp de extracto de vainilla
  • 2 CS de sirope de arce puro
  • 1/2 cp de bicarbonato sódico
  • 1 cp de levadura química
  • semillas de lino dorado enteras para decorar

* Podemos sustituir con 3 CS de aceite de oliva suave.

RECETA

  1. Precalentamos el horno a 170ºC (si utilizamos aceite de oliva 180º).
  2. Trituramos las almendras y las semillas de lino dorado en una picadora, procesador de alimentos o robot de cocina hasta que formen una especie de harina. Podemos utilizar la almendra molida que venden en el supermercado, pero en mi opinión quedan mucho mejor las almendras crudas con piel trituradas.
  3. Añadimos el resto de ingredientes y seguimos triturando hasta formar una masa homogénea.
  4. Colocamos la mezcla en un recipiente rectangular para repostería forrado con papel de horno e introducimos durante 1h aproximadamente. Cuando haya pasado una controlaremos cada 5 minutos pinchando con un cuchillo hasta que veamos que sale seco.
  5. Sacaremos del horno, desmoldaremos y dejaremos enfriar en una rejilla.

Veréis qué fácil y qué delicioso! Y lo más importante, la energía que nos proporciona durante horas! Podemos mantener en nevera hasta una semana.

 

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